La Cultura Tecnològica


  Cultura tecnològica F.T.A

La cultura Tecnológica abarca un amplio espectro que comprende teoría y práctica, conocimiento y habilidades. Por un lado los conocimientos (teóricos y prácticos) relacionados con el espacio construido en el que desarrollamos nuestras actividades y con los objetos que forman parte del mismo, y por el otro las habilidades, el saber hacer, la actitud creativa que nos posibilite no ser espectadores pasivos en este mundo tecnológico en el que vivimos; en resumen, las competencias que nos permitan una apropiación del medio como una garantía para evitar caer en la alineación y la dependencia, y poder colaborar en la conservación y mejoramiento del medio (natural y artificial) en el que se desarrolla la vida humana.

Si bien estas dos palabras, cultura y tecnología, están muy interconectadas, muchas veces cuando hablamos de cultura, consciente o inconscientemente, hacemos abstracción del fenómeno tecnológico, identificando la idea de cultura con un cierto refinamiento, teñido de elitismo.

Experiencia de vida de cerca con el medio ambiente tecnològico

Antes de seguir adelante sería interesante intentar de definir el término "cultura"; para comenzar podemos decir que habría, en principio, dos conceptos de cultura, uno que podríamos llamar académico o tradicional (vinculado a lo individual), que define a la cultura como el desarrollo de las facultades del espíritu, es decir la relaciona a los atributos del llamado hombre cultivado, y otro que podríamos llamar antropológico (más bien vinculado a lo social), que define a la cultura como el conjunto de modelos de comportamiento y actividades, encuadrados dentro de normas - social e históricamente determinadas -, propias de un grupo social.

Como punto de referencia podemos remitimos al Diccionario de la Real Academia Española, el cual hasta la decimonovena edición (1970) daba de la palabra cultura una definición bien tradicional: "Resultado de cultivar los conocimientos humanos y de afinarse por medio del ejercicio de las facultades intelectuales del hombre"; a partir de la vigésima (1984) enuncia una antropológica: "Conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época o grupo social, etc."

Desde nuestra óptica asumimos como propia la concepción antropológica del término cultura, porque creemos que corresponde a la realidad del mundo en que vivimos y a la del hombre como ser social. Podemos decir que la cultura engloba todas las manifestaciones espirituales y materiales de un grupo social.

Según Melville J. Herskovits: "Cultura es la parte del medio ambiente hecha por el hombre' , el que a diferencia del animal no está encerrado en su estructura biológica; desde este punto de vista podemos decir que la tecnología es uno de los ingredientes fundamentales de la cultura de nuestros días.

"El estudio de la tecnología es esencial para la comprensión de la cultura, lo mismo que una comprensión de la base material de la vida social es indispensable para los que se interesan por el comportamiento del grupo humano. Más todavía, hemos visto que el equipo tecnológico de un pueblo figura más que ningún otro aspecto de su cultura cuando se emiten juicios acerca de su adelanto o atraso. Hay varias razones que explican estos juicios; pero, en esencia, puede referirse al hecho de que la tecnología es el único aspecto de la cultura susceptible de valoración objetiva."

Teniendo en cuenta que la cultura abarca el desarrollo de todas las facultades del hombre, y que se manifiesta en la actitud del mismo frente al marco en el que desarrolla su existencia, no podemos reducir el concepto de cultura a ciertas prácticas y productos específicos, sino que debemos hacerlo extensivo al conjunto de las prácticas sociales.

Limitar el concepto de cultura a las bellas artes, a las letras, a la música y a las humanidades clásicas, seria considerar la cultura como un componente de lujo dentro del espectro de las actividades sociales, un campo para el solaz de élites, o reservado a especialistas encargados de producir o difundir obras o actividades destinadas a "elevar" (elevar entre comillas) el nivel cultural de la población.

Por el contrario, podemos decir que la cultura abarca el conjunto de manifestaciones tanto intelectuales y artísticas como científicas y técnicas que caracterizan una sociedad. Desde este punto de vista la ciencia, la técnica y la tecnología también forman parte de la cultura; en el fondo es difícil negar esta realidad, pues el entorno de nuestra vida cotidiana es producto de la tecnología, la casa en la que vivimos, el vehículo que nos transporta todos los días, el diario, la radio, la televisión o la Internet que nos tienen permanentemente informados, el teléfono que nos permite comunicamos con todo el mundo, el refrigerador que conserva nuestros alimentos, etc.

Aceptar que la tecnología forma parte de la cultura es aceptar la realidad del mundo material que nos rodea. Además, hoy el vertiginoso ritmo de progreso de la tecnología marca el desarrollo mismo de la cultura, algunas veces positivamente, otras no tanto.

Para bien o para mal, nos guste o no, la tecnología está omnipresente en nuestras vidas y marca el ritmo de nuestro que hacer cotidiano y como consecuencia influye en nuestra cultura. Estamos rodeados de objetos tecnológicos que si bien es cierto facilitan nuestra vida y la hacen más confortable, sin lugar a dudas también la condicionan, haciendo que en muchos casos lleguemos a ser esclavos de nuestras propias obras, y al decir de nuestras propias obras decimos de la tecnología; los objetos o productos tecnológicos enmarcan nuestra vida, el teléfono, el automóvil, la radio, el televisor, la Internet, la cocina, el refrigerador, la lamparilla eléctrica, y aún la cuchara, el plato, etc., son tecnología porque su producción es el resultado de determinados procesos tecnológicos (tecnología es tanto el proceso como el producto).

Hoy un importante factor de transmisión de la cultura (nos guste o no) es la televisión (que es tecnología); el texto escrito sigue siendo el factor principal de transmisión del conocimiento sistematizado, pero frente a la televisión ha perdido un gran espacio como fuente y comunicador de cultura, hecho que merece un profundo análisis por las consecuencias que ya se observan en todos los planos de la vida del hombre; igual suerte corre la transmisión oral frente a la televisión, y hasta la organización familiar está perdiendo importancia, como fuente y transmisora de cultura.

Las consecuencias de estos hechos son preocupantes, pero no hay que caer con simpleza en la crítica condenatoria del instrumento, pues la responsabilidad principal recae en quienes toman las decisiones. Los verdaderos responsables son los que manejan estos medios, sería interesante poder determinar qué metas persiguen y con qué objetivos.

Teniendo en cuenta que el progreso tecnológico es continuo, acelerado e irreversible, y que no podemos detenerlo ni volver atrás, hay que tratar que sus consecuencias en el ámbito de la cultura no se enfrenten con la concepción que tenemos del hombre, para esto debemos tratar que la tecnología tenga una dimensión humana. "Humanizar las máquinas y no robotizar a los hombres."

Estamos convencidos que humanismo y tecnología pueden y deben marchar en completa armonía. Utilizar la tecnología y sacarle el máximo provecho sí, pero no por eso convertirse en esclavo de la misma. La tecnología, por un lado, debe permitirnos vivir mejor, debe ser el artífice de nuestro confort, y por otro lado debe ser una herramienta que nos simplifique la vida, todo esto sin esclavizarnos.

Para el hombre de finales de este siglo la tecnología es la principal herramienta de trabajo; ahora bien, como toda herramienta, para poder sacarle racionalmente el máximo provecho, hay que conocerla y utilizarla correctamente, pero siempre en función del impacto sociocultural sobre el destinatario, esto implica tener cultura tecnológica.

 

 

 

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